Letras

Un extraño más

De día soy un extraño más.
De noche me coloco un bonito disfraz.
El sol de la mañana a mí me hace dudar.
Luna, mi compañera… ¿cómo estás?

Mientras la música suena
mis ojos nada quieren ver.
Mientras bailas a mi lado, algo dentro sentiré.

Cuando dicen que Dios habla
callado debo estar. 
Pero Dios no dice nada
y no paro de cantar.

Desnudo bailaré. Lloraré y reiré.
De aquellas cosas que vi y no quise creer.

Hoy me despertó la luna
y me emborraché con el sol.
Algo raro está pasando,
es que no lo entiendo yo.

Nos cuentan que habrá un milagro
en el día del juicio final.
A ver si lo hay ahora
y hasta allí no hay que llegar.

Y cuando vuelva a amanecer
el sol está en su sitio otra vez.
La oscuridad de la noche saldrá
con la luna me emborracharé.

De día soy un extraño más
que pateo las calles en esta ciudad.
Buscando en las esquinas o en cualquier desván


lo que tengo en mi cabeza y no logro encontrar…
Lo que tengo en mi cabeza y no logro encontrar…
Lo que tengo en mi cabeza y no logro encontrar.

Dentro de la noche

Llegó la noche, tenía ganas de beber.
Y una mujer me llamó.
Me dijo: «Nene ¿no te gusto?»
En media hora y por mil duros,
te doy mi amor.

Y yo le contesté: «Lo siento.
Tampoco te quiero ofender, mujer.
Lo que tú me das, en cinco minutos
y sin un duro, me lo acabo yo».

Me metí dentro de la noche y recordé tu sonrisa.
Hay que beber despacio, la vida pasa deprisa.

Y hay un tipo en aquel bar que dice que
un español solo no puede beber.
Hablamos juntos. Brindamos por todos.
Y luego cada uno sobre su codo lloró.

Luna… Refleja sobre mi botella el rumbo
que me lleve hacia ella.
Hoy todo lo quiero descubrir, mañana otro día será.

Pero no sé dónde caeré. Pero lo intentaré.

Llegó la noche, tenía ganas de beber. Pues eso hice…
Me metí en medio en aquel bar y me dije:
«No me importa ser un borracho más».

Y la corriente me llevaba lejos de aquí
pero yo quería quedarme y sobrevivir.
Dame vino, whisky, cerveza o champagne.
Las penas no quiero ahogarlas,
solo las quiero regar.

Luna… Refleja sobre mi botella el rumbo
que me lleve hacia ella.
Hoy empiezo a tener sueltos los pies y saltaré.

Pero no sé dónde caeré… Pero lo intentaré…

Salí caminando en busca de otra copa más
y encontrar a alguien con quien hablar.
Aunque sea esa botella de cristal, y decirle flojito
«quizás, no esté todo tan mal».

La noche te enseña, detrás de su oscuridad,
cosas que haces durante el día y luego te paras a pensar.
Ha pasado un día más, me queda un día menos.
No sé. No sé dónde llegar.

El chico

El chico no dejó de escribir
pues cuando estaba perdido, allí se podía encontrar.
El chico no dejó de soñar, en tener su barco
y muchos cabos poder doblar.

El chico no, no puede olvidar
que lo primero que dijo fue papá y mamá.
El chico hoy ha crecido ya, tiene pelos en el pecho
y alguna mujer ciego le ha hecho estar.

El tío hoy no quiere callar. Dice:
«Esto no me gusta, no lo tengo por que tragar».

«Escúchame»… Gritó una vez.
Mirándose a un espejo, llorando como un bebé.
«Escúchame»… Volvió a gritar.
Yo sé que hay algo detrás de ese cristal.

Y no supo ver lo que un día le hicieron mirar.
Y no supo oír lo que un día le quisieron hacer escuchar.
Pero supo correr cuando tenía que escapar.

Un día se fue no muy lejos de aquí.
A cambiar mala leche por un poco de tranquilidad.
Y allí encontró a un tío bastante feo, que le dijo:
«Mala leche me sobra, tráeme un poco de amor».

Y no supo ver lo que un día le hicieron mirar.
Y no supo oír lo que un día le quisieron hacer escuchar.
Pero supo correr cuando tenía que escapar.

Y no supo ver lo que un día le hicieron mirar.
Y no supo oír lo que un día le quisieron hacer escuchar.
Pero supo correr cuando tenía que escapar.

Cuéntame lo que quieras

Quiero que el huracán hoy peine mi pelo.

En el final hay un hombre esperando con una lista clavada en la pared.
Unos cuantos vienen andando
y otros riendo sin parar de beber.

Desde siempre quisimos ser libres.
Creemos en Dios, pues en algo hay que creer.
Vamos, cuéntame lo que hiciste…
pues nada es pecado si lo cuentas bien.

¡Cuenta! Cuéntame lo que hiciste.
Dicen que sudaste con otra piel.
Dibujaron flores que luego viste.
No te cuento lo que hice, no tiene nada que ver.

Quiero que el huracán hoy peine mi pelo.
Quiero que la fuerte lluvia limpie mi piel.
Quiero que el sol queme mi cuerpo,
y con el olor de la luna me perfumaré.

Quiero reír sin que nadie me vea.
Llegar al cielo besando tu piel.
Vamos, cuéntame lo que quieras…
pues nada es pecado si lo cuentas bien.

Tinto de fe

Quiero emborracharme esta noche.
Sentir esa melancolía y recuerdos que me da el alcohol.
Quiero que corra por mis venas.
Quiero sentirlo en mi cabeza.

Hablan de una crisis que existe.
Hablan de guerras que arrasan. Hablan de abortos y desmadres.
Y nos hablan de desastres nucleares.

Pero quiero navegar en mares de cerveza otra vez.
Hoy quiero morir embalsamado en ginebra ¡Ya ves!
Hoy quiero sentir rojo tinto en mis venas de fe
y olvidarme de que esta vida es como es.

Ponme otro tinto de fe.

Durante la noche vino una mujer
proponiendo sexo por el derecho, por el revés.
No te enfades, tío, pero no acepté.
Yo quería morir en los brazos de mi niña borracho otra vez.

No quiero maquillarme cara de perdedor.
No quiero bailar y que se oigan cascabeles de bufón.
El tinto sube mi pulso, acelera mi corazón.
Hoy quiero vivir a tope, mañana pediré perdón.

Pero quiero navegar en mares de cerveza otra vez.
Hoy quiero morir embalsamado en ginebra ¡Ya ves!
Hoy quiero sentir rojo tinto en mis venas de fe.
y olvidarme de que esta vida es como es.

Ponme otro tinto de fe.

Hoy quiero navegar en mares de cerveza otra vez.
Hoy quiero morir embalsamado en ginebra ¡Ya ves!
Hoy quiero sentir rojo tinto en mis venas de fe.
y olvidarme de que esta vida es como es.

Ponme otro tinto de fe.

Viento de verano

Viento de verano abrázame con tu brisa.
Protégeme de la tormenta que viene.
Muchos se fueron contigo, muchos desplegaron sus velas.
Confían en ti, te llaman su amigo.

Viento de verano que traes contigo perfume de mujer,
llanto de mendigo. Tu amiga es la lluvia, la brisa del mar.
El huracán tu principal enemigo.

Viento de verano, cuéntame lo que ves
en este mundo que peinas, que está maldito.
Cuentas que ves pobreza en él.
Cuentas que se oyen llantos y gritos.
Y nos cuentas que a mujeres hermosas acaricias su piel.

Viento de verano.

Viento de verano
saluda al pasar.
Mueve mi bandera blanca.
Mueve todas las banderas en son de paz.

Cuando te marches recuérdame
si un par de cosas tú me puedes traer:
Amor en tu sol, ternura en tu brisa
y paz en forma de lluvia.
Amor en tu sol, ternura en tu brisa
y paz en forma de lluvia.

Viento de verano.

Optimista ¿De qué?

En aquel tiempo en el que nadie era nadie
y todo lo era todo.
Algo podía ser mucho
y bastante, demasiado.

Donde las lágrimas son ríos
y un océano el llanto.
Las sonrisas son minúsculas
y las carcajadas un engaño.

Me llaman optimista de sonrisa blanca,
por dentro va el llanto.
Dicen que no ven mi herida,
por dentro va sangrando.

Hay un llanto en el aire.
Un alma en el cielo.
No te fíes de nadie,
a la mínima te cortan el cuello.

He decidido hoy, por fin,
lo único que quiero:
Cantar, tener mi puño en alto
y al hablar estar diciendo algo.

Me llaman optimista de sonrisa blanca,
por dentro va el llanto.
Dicen que no ven mi herida,
por dentro va sangrando.

Ser optimista no cuesta demasiado.
Ves que sangra tu herida y sigues caminando.

Me llaman optimista de sonrisa blanca,
por dentro va el llanto.
Dicen que no ven mi herida,
por dentro va sangrando.

Ser optimista no cuesta demasiado.
Ves que sangra tu herida pero sigues caminando.

Noches de alcohol

Noches de alcohol. Sí, ¿por qué no?
Un grito en el silencio. Un redoble de tambor.

Calientapollas baratas. Me quedo con mi amor.
Vírgenes sin remedio. Cariño, aquí estoy yo.

Ojos ciegos de rabia ¿Dónde acabaré hoy?

Locuras suicidas. Recuerdos sin perdón.
Momentos difíciles escuchando una canción.

Cervezas calientes buscando sus dueños.
Versos en el aire. Encontrar una ilusión.

Personalidad e ignorancia. Eso es fuerza sin razón.

Y de nuevo vuelvo a noches de alcohol.

Si me oyes refunfuñar
en la oscuridad
busca a mi lado una botella. Seguro que estará.

No busques a mi lado a una mujer,
quizás bebo por ella esta vez.

Noches de alcohol. Sí, ¿por qué no?
Un grito en el silencio. Un redoble de tambor.

Calientapollas baratas. Me quedo con mi amor.
Vírgenes sin remedio. Cariño, aquí estoy yo.

Ojos ciegos de rabia ¿Dónde acabaré hoy?

Locuras suicidas. Recuerdos sin perdón.
Momentos difíciles escuchando una canción.

Cervezas calientes buscando sus dueños.
Versos en el aire. Encontrar una ilusión.

Personalidad e ignorancia. Eso es fuerza sin razón.

Y de nuevo vuelvo a noches de alcohol.

Si me oyes refunfuñar
en la oscuridad
busca a mi lado una botella. Seguro que estará.

No busques a mi lado a una mujer,
quizás bebo por ella esta vez.

Noches de alcohol. Sí, ¿por qué no?

Tócala otra vez

Te acuerdas de aquella canción que juntos nos hizo bailar.
Te acuerdas de aquella canción que juntos nos hizo llorar.
Te acuerdas de aquellos momentos de sueños e ilusión
en los que supimos que la vida podía ser una canción.

Recuerdo estar solo llorando en un bar.
Recuerdo que solo con mis lágrimas yo podía hablar.
Entonces de repente sonó aquella canción.
Entonces mis lágrimas me decían: «Lucha y vive por una ilusión».

La vida puede ser como una canción.
Yo coloco las notas donde me lo pide el corazón.
No me importa lo que hoy pueda pasar,
ahora soy feliz cuando a alguien de lejos oigo gritar:

«Tócala otra vez. Hoy haces que me sienta bien.
El humo en el aire tiene nombre de mujer».

«Tócala otra vez. Hoy haces que me sienta bien.
El humo en el aire tiene nombre de mujer».

A veces creo que podría volar
con solo dar tres pasos y saltar.
Pero a veces veo que tengo los pies pegados en el suelo
y veo que no me muevo.

A veces necesito ayuda, pero siempre fui un poco solitario.
Me gusta entrar en los bares y pedirle al jefe:
«Déjame cantar algo». Y suele haber en algún bar
alguien que está como tú y te pide: «Vamos, tócala».

Y las lágrimas cayeron otra vez.
Esta vez vino a la mente una mujer.
La gente hoy no para de cantar.
Se sabe tus canciones y te pide:

«Tócala otra vez. Hoy haces que me sienta bien.
El humo en el aire tiene nombre de mujer».

«Tócala otra vez. Hoy haces que me sienta bien.
El humo en el aire tiene nombre de mujer».

Maldita noche

Cuando todo duerma en silencio saldré a gritar hasta morir.
Quiero que oigan mis palabras. Quiero encontrar lo que perdí.

Cuando se rompa el silencio
me pararé para leer
versos escritos en un momento de crisis al anochecer.
Cae sobre mí. Cae sobre mí.

Creeré comerme el mundo
envuelto en cuero y marfil.
Las promesas encontradas, las quemaré para ti.
Cae sobre mí. Cae sobre mí.

Cae sobre mí maldita noche.
Hazme ver blanco lo que en el día veo gris.
Cae sobre mí maldita noche.
Como puñales te esperaré para morir.

Avísame maldita noche, cuando vayas a llegar.
Quiero tener el bolsillo lleno… para gastar.

Si la niebla me busca, a mi sombra ella se quiere llevar.
Déjala tranquila, tampoco sabe hacia dónde va.
Si la muerte me busca en un vaso de alcohol,
déjame tranquilo, nena, pues ya vendré yo.

Cae sobre mí maldita noche.
Hazme ver blanco lo que en el día veo gris.
Cae sobre mí maldita noche.
Como puñales te esperaré para morir.

Avísame maldita noche, cuando vayas a llegar.
Quiero tener el bolsillo lleno…
Quiero tener el bolsillo lleno… para gastar.

Maldita noche…

No me busques porque no me encontrarás

No me busques en ciudades lejanas,
en donde no quieran escuchar mi voz.
Hoy vengo cargado de rabia.
Aporreo fuerte mi tambor.

No me busques si sabes que no hay nada.
No quiero gritar ¡Aquí estoy yo!
Ni escapar por una ventana
para que piensen que soy un ladrón… ¡Pues no!

No me atrevo a bailar con mi sonrisa,
con ella me río un montón.
¡Tíos! la vida pasa deprisa,
yo me cojo el primer avión.

No me busques porque no me encontrarás.
No me busques porque no me encontrarás.
No me busques porque no me encontrarás…

Si me encuentras en algún lugar
pidiendo las cosas por favor.
Y de qué coño te vas a extrañar,
sabes que siempre fui un señor.

El calor aparece en las calles.
¡Amigos! el invierno acabó.
Fíjate bien en los detalles,
cada demonio saca sus cuernos al sol.

Las noches son duras y caras.
Las complementan sueños y alcohol.
Pero si buscáis una noche barata…
las estrellas salen gratis cada noche en tu balcón.

Y no me busques porque no me encontrarás.
No me busques porque no me encontrarás.
No me busques porque no me encontrarás…
No me busques porque no me encontrarás…

Dentro de
la noche

VIRGIN
1996