Letras

Todo lo que puedo dar

Secretos desnudados por caricias
que nunca puedes pagar.
Estatuas desnudas que soportan
el peso de un cielo de cristal.
Flores que quieren crecer
en un jardín de metal.
Superhéroes que luchan
con guitarras de coral.

Todo lo que puedo dar
es lo que puedo soñar.
Todo lo que puedo dar
nos lleva más allá. Más allá. Más allá.

Verdades escritas con tinta
de seda natural.
Serpientes mensajeras con joyas
regaladas por Alí Babá.

Ya no hay guerras que ganar.
No hay fronteras que pasar.
Ya no hay guerras que ganar.
Siempre es Navidad.

Todo lo que puedo dar
es lo que puedo soñar.
Todo lo que puedo dar
nos lleva más allá. Más allá. Más allá.

Y si queda mi recuerdo
que sea mas loco que cuerdo
y así siempre será verdad.

Todo lo que puedo dar.

Ya no hay guerras que ganar.
No hay fronteras que pasar.
Ya no hay guerras que ganar.
Siempre es Navidad.

Todo lo que puedo dar
es lo que puedo soñar.
Todo lo que puedo dar
nos lleva más allá. Más allá. Más allá.

Palabras que nunca te he dicho

Serán éstas las primeras lluvias de septiembre.
Las que decorarán todas esas calles que desembocan
en el vientre del bar Soledad.

Serán éstas las primeras tardes de otoño.
Las que me llevarán a esconderme debajo
del viejo piano y su música de jazz.

Y quedan atrás las canciones de verano,
con la necesidad de volverlas a bailar.
Serán estos los primeros pasos después de un millar.
Los que nos regalen un pequeño descanso, para volverte a mirar.

Serán éstas las palabras que nunca te he dicho,
por miedo a sonrojar.
Siempre, siempre… quédate conmigo.
Eres mi necesidad.

Y quedan atrás las canciones de verano,
con la necesidad de volverlas a bailar.
Serán estas palabras las que nunca te he dicho,
con el miedo de volver a sonrojar.

Serán estas palabras las que nunca te he dicho,
por miedo a sonrojar.
Siempre, siempre… quédate conmigo.
Eres mi necesidad.

Serán éstas las tierras que juntos sembramos
con la magia de esperar.
Para coger el fruto con nuestras propias manos
y su nombre celebrar.

Y quedan atrás las canciones de verano,
con la necesidad de volverlas a bailar.
Serán estas palabras las que nunca te he dicho,
con el miedo de volver a sonrojar.

¿Dónde estabas tú?

Suenan las alarmas en toda la ciudad.
Hay un punto de encuentro si te quieres salvar.
Una alerta roja anunciada desde ayer.
La salida de emergencia es la puerta del cabaret.

Dame una pista diosa del amor.
Dame una pista sin condición.
¿Cuál es el secreto de un reloj que va al revés?
Hacia un futuro que arde… ¿No lo ves?

¿Dónde estabas tú? ¿Te acuerdas? ¿Dónde estabas tú?

Discos de vinilo. El rock a contra luz.
Guitarras preparadas para cuando llegues tú.
Explotan las hormonas en colores de ficción. Sueños sin pasaporte. Sin rendición.

¿Dónde estabas tú? ¿Te acuerdas?
¿Dónde estabas tú? ¿Te acuerdas? ¿Dónde estabas tú?

Dónde estabas tú cuando el volcán se desmadró.
Cuando el mar gritó tu nombre desde el último escalón.
Cuando ella te decía hazme el amor
y la Navidad entró desnuda en tu habitación.

La inocencia sin maletas se fue en auto stop,
cuando las chicas en la playa fumaban al sol.
Los aviones eran sueños para gente mayor.
Teníamos pipas y cervezas… y un stereo volador.

¿Dónde estabas tú? ¿Te acuerdas? ¿Dónde estabas tú?
¿Te acuerdas? ¿Dónde estabas tú?

Suenan las alarmas en toda la ciudad.
Hay un punto de encuentro si te quieres salvar.
Una alerta roja anunciada desde ayer.
La salida de emergencia es la puerta del cabaret.

¿Dónde estabas tú? ¿Dónde estabas tú? ¿Dónde estabas tú?

50%

Se quitó la ropa antes que mis deseos.
Descubrí sus entrañas con un solo beso.
Subimos tan alto que tuve miedo a bajar.

Los cobardes bajaron por la escalera de incendio.
Nosotros estábamos en el séptimo cielo.
Saltamos como suicidas sin protección.

Los coches estaban mojados,
50% en toda la Gran Vía.
La suerte estaba en los dados.
Tú sonreías.

Paramos un taxi que iba de gala.
Yo vestía traje azul eléctrico de resaca
y una chapa de Elvis, en el corazón.

Dejamos marchar todos los aviones.
Todavía quedaban muchas canciones
y un gran lazo rojo que envolvía tu colchón.

Los coches estaban mojados,
50% en toda la Gran Vía.
La suerte estaba en los dados.
Tú sonreías.

Planeamos robar un banco
y un cambio de imagen para escapar.
Códigos tatuados en los brazos y qué mentiras contar.

Fuimos amantes improvisados,
descubiertos por un conserje sereno y avispado.
Avíseme cuando despierte la ciudad.

Dejamos marchar todos los aviones.
Todavía quedaban muchas canciones
y una cuenta pendiente en el último bar.

Los coches estaban mojados,
50% en toda la Gran Vía.
La suerte estaba en los dados.
Tú sonreías. Tú sonreías. Tú…

Mi peor parte

A punta de pistola y en el corazón,
te llevaste lo peor de mí.
Todas mis mentiras, aquel sexo a escondidas
y un beso que nunca escribí.

Atado de pies y manos buscando la huida
a los encantos que me rendí.
Preso de tu hechizo. De tus dedos en mis rizos…
a las tres de la mañana junto a ti.

Mi reloj esta parado. Mis fantasmas disfrazados.
Cada orgasmo fue un salto mortal.
No he sido un caballero
y vacilo que contigo he tachado cada pecado capital.

Devuélveme mi peor parte. No quiero verte jamás.
Prefiero arder a quemarte. Déjame marchar.

Llévate tus cigarrillos. Tu resaca de domingo.
Tus flores secas del portal.
Devuélveme mis besos, todos menos uno.
Mi castigo es tenerte que olvidar.

Que el diablo me perdone.
Que el cielo me castigue
si me tienen que juzgar.
Pero sepan que si la encuentro,
en cualquiera de mis vidas, volveré a pecar.

Devuélveme mi peor parte. No quiero verte jamás.
Prefiero arder a quemarte. Déjame marchar.

Devuélveme mi peor parte.
Prefiero arder a quemarte.
Devuélveme. Devuélveme. Devuélveme.

No más lunas sin ti

Pedimos un deseo.
Cruzamos los dedos.
Corrimos hacia el sur.
Brindamos por todos nuestros recuerdos.
Nada es poesía si no estás tú.

Abrazamos con ganas el rocío de la mañana,
recordando el último baile de ayer.
Allí estaba puesta toda el alma. Y no parar de correr.

Desnudamos nuestros cuerpos.
Bebimos cerveza.
Dimos gracias a Dios.
Y todas las ventanas siempre están abiertas
para que entre el sol. Para que entre el sol.

No quiero más lunas sin ti, cantando bajo tu balcón.
Oh, déjame… Déjame subir.
No te puedes parar a pensar.
La duda camina hacia atrás.
Con los brazos abiertos.
Lágrimas por el viento. Busco tu miel al final.

Cambiábamos el mundo,
en menos de un segundo,
con una canción.
Cubrimos la noche de luces y flores.
Solo existíamos tú y yo.

Tú hablabas de otras vidas. Yo de esta vida suicida.
Oh, en aquel hotel… donde un día me pediste
que volara contigo hoy navego en mi barquito de papel.

No quiero mas lunas sin ti, cantando bajo tu balcón.
Oh, déjame… Déjame subir.
No te puedes parar a pensar.
La duda camina hacia atrás.
Con los brazos abiertos.
Lágrimas por el viento. Busco tu miel al final.

No quiero más lunas sin ti, cantando bajo tu balcón.
Oh, déjame… Déjame subir.
No te puedes parar a pensar. Hoy la duda camina hacia atrás.
Con los brazos abiertos. Lágrimas por el viento.
Busco tu miel al final. Al final. Al final. Al final.

Amor de frontera

Amor de frontera.
En un mundo que arde atado de manos,
lloran las maderas
y árboles caídos a balazos.

Carteles de bienvenida.
Con rifles en la mano,
tú foto en mi cartera y un número tras otro que dice quien soy.
Ondean las banderas.

Amor de frontera.
En un mundo que arde atado de manos
y no se puede defender.

Un mapa de carretera
que me lleva hasta tus brazos
y un ramo de rosas que me hace acelerar.
Sin perder mi estrella.

Amor de frontera.
Con muros que arden, donde escribo
tu nombre y lo puedes leer.

Amor de frontera.
En un mundo que arde, atado de manos
y no se puede defender.

Amor de frontera.
Con muros que arden, donde escribo
tu nombre y lo puedes leer.

Amor de frontera.
Campanas que rezan
entre odio y acero se confunde la fe.
Se confunde la fe. Se confunde la fe.
Amor de frontera…

Dulce Jimena

Dejó en el suelo diez años de viaje.
Buscó un cigarro en su viejo traje.
Lo guardaba para la ocasión.

Se sentía parte del paisaje. Terciopelo negro.
Botas de ante. Treinta y ocho grados y no tiene calor.

Nubes de plata ocultan el sol.
Su mirada se deshace como hielo en alcohol.

Con miedo a un primer paso.
Miedo a que no lo quieran escuchar.
Miedo a no tener un vaso con quien brindar.

Rey de todos los vicios.
Conocedor de pocos oficios.
Todo el mundo habla de su buen corazón.

Marinero en tierra.
La pirata su única bandera.
Siempre se presenta como el Cid Campeador.

Nubes de plata ocultan el sol.
Oh, dulce Jimena… ayer te nombré en cada oración.

Con miedo a que no estuvieras. Miedo a esta estación.
Miedo a repetir tu nombre. A tú y yo.

Miedo a la eterna primavera.
Miedo a la luz de tu portal.
Miedo a «¿Dónde has estado?» y «¿Cómo estás?»

Oh, dulce Jimena. Oh, dulce Jimena. Dulce Jimena…

Cada noche

Cada noche me descalzo en la puerta de tus besos.
Cada noche pidiendo permiso para entrar.
Cada noche me paro en la puerta de tus labios.
Esperando que sean ellos los que me dejen pasar.

Cada noche me desnudo de todas mis mentiras.
Cada noche esperando un guiño de sonrisa.
Cada noche queriendo brindar con tus caderas
de fino cristal.

Cada noche buceo a pulmón entre tus sueños.
Cada noche de rodillas en la playa del deseo.
Cada noche me mareo en las olas de un te quiero
cual gato en celo vestido de negro.

Cada noche me pierdo en un bosque de lujuria.
Cada noche gritando tu nombre a la luna.
Cada noche te busco entre todas las musas
para poderte pintar.

Cada noche esperando ser condenado
a cadena perpetua si es a tu lado.
Cada noche esperando que suenen las campanas
de esta ciudad.

Cada noche me maquillo. Cada noche me disfrazo.
Cada noche me suicido por morir entre tus brazos.
Cada noche soy viajero a través del mundo entero.
Cada noche naufrago en las aguas de tu pelo.

Guerrero de trapo

Cubrimos de seda toda la ciudad.
Flores de colores en cada balcón
y las mejores especias que Marco Polo reservó.

Un arco iris en el cielo.
Escotes de almidón.
Sonrisas descaradas de un torpe corazón.
Las cartas están marcadas. Soy un mal perdedor.

Es por ti que tiembla la tierra.
Es por ti que tiembla el mar.
Es por ti que explotan las estrellas…
solo por verte llegar.

Manos arriba, empieza la función.
Se espera tu llegada por la calle mayor.
La orquesta va de gala,
con zapatos de charol.

Es por ti que tiembla la tierra.
Es por ti que tiembla el mar.
Es por ti que explotan las estrellas…
solo por verte llegar.

Todos la quieren tocar.
Todos con ella se quieren acostar.
Todos son romeos del azar.
Todos, todos, todos… la quieren tocar.

Nunca es demasiado tarde. Llega cuando quieras.
No hay piratas malos en esta historieta,
solo un guerrero de trapo
que te quiere conquistar.

Es por ti que tiembla la tierra.
Es por ti que tiembla el mar.
Es por ti que explotan las estrellas…
solo por verte llegar.

Es por ti que tiembla la tierra.
Es por ti que tiembla el mar.
Es por ti que explotan las estrellas…
solo por verte llegar. Manos arriba.

Stereo

BLAU
2010